Inside
Adventspredigt IV

Predigt Inside

Liebe Schwestern und Brüder,

heute schließen wir die Adventspredigtreihe zum Thema „Wohin sonst“ ab. Das Thema lautet „Inside“. Zugleich feiern wir dank des Engagements von Maria auch in diesem Jahr wieder das Fest unserer Lieben Frau von Guadalupe.

Nun habt ihr euch vielleicht, was das eine mit dem anderen zu tun hat? Zurecht, denn auf den ersten Blick erschließt sich der Zusammenhang nicht. Ich habe es schon am Beginn der Messe gesagt: Maria von Guadalupe ist das Paradebeispiel für das, was man in der Theologie „Inkulturation“ nennt.

Inkulturation meint, dass Glaube nichts Äußerliches bleiben darf, sondern dass er Teil der Kultur werden muss – sozusagen „von innen“. Die Folge davon ist, dass der Glaube immer wieder ganz anders aussieht. Und je nach Kontext kann man ihn manchmal nicht wiedererkennen! Das ist aber kein Fehler, sondern volle Absicht. So muss das sein!

Viele irritiert das. Wie die Kuh oder der Ochse, der das Stalltor nicht mehr erkennt, weil der Bauer es rot statt blau gestrichen hat. Ist das denn noch unser Glaube? Ist das noch katholisch? Besonders virulent wird diese Frage, wenn es um die spirituellen Traditionen der Völker geht: Sie sind nur „heidnisch“ wie man früher sagte, oder nicht doch Ausdrucksweisen der Wahrheitssuche einer anderen Kultur?

Es ist gut, dass wir alle – und damit auch die katholische Kirche – in dieser Hinsicht viel gelernt hat. Wir diffamieren Anderssein nicht mehr einfachhin, sondern sind neugierig. Wir glauben nicht, dass wir den „wahren Glauben“ haben, sondern dass wir den Glauben überall entdecken können. Erst recht in anderen Kulturen.

Und das bringt mich zum Begriff „Inside“ (Adentro). Der Kern unseres Glaubens könnte man so umschreiben: Die Mauern zwischen Gott und den Menschen sind niedegerissen. Und deswegen sind auch die Mauern zwischen den Menschen niedergerissen. Es gibt kein Außen und kein Innen. Wir sind alle in die Gemeinschaft gerufen. Deswegen ist ein christliches Kernwort die Versöhnung. Das drückt aus, dass Grenzen überwunden werden, und dass die die die draußen waren, jetzt ganz nach innen gehören: In die Mitte! Deswegen beruft gerade die Säufer und TRinker, die Zöllner und Prostituierten, nicht die “Anständigen” sondern die, die nach unseren Maßstäben “draußen” sind.

Deswegen beruft gerade die Säufer und Trinker, die Zöllner und Prostituierten, nicht die “Anständigen” sondern die, die nach unseren Maßstäben “draußen” sind.

Das besondere christlicher Existenz ist, dass sich das alles in einer Spannung vollzieht: Einerseits ist es schon so. Wir glauben, dass wir erlöst sind: Das das JETZT der Fall ist. Andererseits wissen wir, dass die Vollendung noch auf sich warten lässt. Wir sind noch nicht im Paradies. Wir erleben alle Ausgrenzung, Exklusion. Und wir träumen alle von einer Welt, in der dieser Traum Wirklichkeit wird.

Der Advent ist eine Zeit, in der wir üben, diesen Traum zu leben und verwirklichen. Es ist eine Zeit der Erwartung, wo wir spüren, dass da jemand kommt, um diesen Traum zu verwirklichen. Dieses „Inside“ wird Wirklichkeit an Weihnachten. Unsere Aufgabe als Christ:innen ist es, Mauern niederzureißen. Gegen Diskriminierung zu kämpfen. Solidarisch zu sein mit denen, die ausgeschlossen sind. Genauso hat es Gott gemacht. Und eines der schönsten Beispiele ist Maria, ein kleines Mädchen aus Palästina, die mit tausenderlei Gesichtern zeigt, was es in den verschiedenen Kulturen der Welt heißt, Ja zu Gott zu sagen und sich gegen die Mächtigen zu wenden:

So wie sie es im Magnificat besingt:

Er vollbringt mit seinem Arm machtvolle Taten: Er zerstreut, die im Herzen voll Hochmut sind.

Er stürzt die Mächtigen vom Thron

und erhöht die Niedrigen.

Die Hungernden beschenkt er mit seinen Gaben

und lässt die Reichen leer ausgehen.

Bitten wir auf die Fürsprache ULF von Guadalupe für uns die Menschen in Mexiko, in Deutschland und in allen Ländern der Welt, dass wir zu Botinnen und Boten von Gottes Ja werden. Amen

***

Queridos hermanos y hermanas,

Hoy concluimos la serie de sermones de Adviento sobre el tema “¿Dónde más?” (Wohin sonst?) El tema es “Adentro”. (Inside) Al mismo tiempo, gracias al compromiso de María, este año volvemos a celebrar la fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe.

Ahora quizás ustedes se pregunten ¿qué tiene que ver uno con el otro? “Inside” con NS de Guadalupe? Con razón, porque a primera vista la conexión no es clara. Yo creo que – y lo dije al comienzo de la Misa – : María de Guadalupe es el principal ejemplo de lo que en teología se llama “inculturación”.

Inculturación significa que la fe no debe permanecer externa, extranjera, sino que debe convertirse en parte de la cultura, “desde dentro”, por así decirlo. El resultado de esto es que la fe siempre se ve completamente diferente. Y dependiendo del contexto, ¡a veces puede ser que no lo reconozcas! Pero eso no es un error, es totalmente intencional. ¡Así tiene que ser!

Esto irrita a muchas personas, como la vaca o el buey que ya no reconoce la puerta del establo porque el granjero la pintó de rojo en lugar de azul. ¿Sigue siendo esa nuestra fe? ¿Eso sigue siendo católico? Esta pregunta se vuelve particularmente virulenta cuando se trata de las tradiciones espirituales de los pueblos indigenas: ¿son simplemente “paganas”, como solía decir la gente en el pasado, o no son expresiones de la búsqueda de la verdad por parte de otra cultura?

Es bueno que todos nosotros – y por tanto también la Iglesia católica – hayamos aprendido mucho a este respecto. Ya no difamamos simplemente por ser diferentes, sino que sentimos curiosidad. No creemos que tenemos la “fe verdadera”, sino que podemos descubrir la fe en cualquier lugar. Especialmente en otras culturas.

Y eso me lleva al término “Adentro”. El núcleo de nuestra fe podría describirse de la siguiente manera: Los muros entre Dios y los hombres han sido derribados. Y es por eso que se han derribado los muros entre las personas. No hay afuera ni adentro. Todos estamos llamados a la comunión y la comunidad. Por eso una palabra cristiana fundamental es reconciliación. Esto expresa que los límites se están superando y que quienes estaban afuera ahora pertenecen completamente adentro: ¡en el medio! Por eso llamamos a los borrachos y bebedores, a los recaudadores de impuestos y a las prostitutas, no los “decentes” sino los que están “afuera” según nuestros estándares.

Lo especial de la existencia cristiana es que todo se desarrolla en tensión: por un lado, es ya así. Creemos que ya somos salvos: que este es el caso AHORA. No mañana. Por otra parte, sabemos que todavía falta mucho para que se consiga su finalización. Aún no estamos en el paraíso. Todos experimentamos marginación y exclusión. Y todos soñamos con un mundo donde ese sueño se haga realidad.

El Adviento es un tiempo en el que practicamos vivir y realizar este sueño. Es un tiempo de expectación donde sentimos que alguien viene, Dios se hace hombre en Jesus, para que se haga realidad este sueño. Navidad es la fiesta del “Adentro” Con el estamos todos “Inside”.

Nuestra vocación  como cristianos es derribar muros. Para luchar contra la discriminación. Solidarizarse con los excluidos. Así es exactamente como Dios lo hizo. Y uno de los ejemplos más bellos es María, una niña palestina, que muestra con miles de rostros lo que significa decir sí a Dios en diferentes culturas del mundo.

Como canta en el Magnificat:

Él hace proezas con su brazo:

dispersa a los soberbios de corazón,

derriba del trono a los poderosos

y enaltece a los humildes,

a los hambrientos los colma de bienes

y a los ricos los despide vacíos.

 

Por intercesión de la NS  de Guadalupe, oremos por pueblo de México, de Alemania y de todos los países del mundo que se conviertan en mensajeros del sí de Dios y del sí del hombre, como lo ha hecho Maria . Amén